Televisión archivos | La vida útil https://lavidautil.net/tag/television/ Revista de cine Tue, 03 Sep 2019 17:33:56 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.8 https://lavidautil.net/wp-content/uploads/2017/11/Icono-web-150x150.jpg Televisión archivos | La vida útil https://lavidautil.net/tag/television/ 32 32 Twin Peaks Recap – Episodio 15: Cuán hermoso es esto https://lavidautil.net/twin-peaks-recap-episodio-15-cuan-hermoso-es-esto/ https://lavidautil.net/twin-peaks-recap-episodio-15-cuan-hermoso-es-esto/#respond Wed, 23 Aug 2017 23:04:28 +0000 http://las-pistas.com/?p=8912 Twin Peaks Recap es una columna semanal de Keith Uhlich para  The Notebook  que cubre la nueva temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost, Twin Peaks. Agradecemos a Keith Uhlich, Daniel Kasman and Kurt Walker de Mubi por permitirnos traducir este material para seguir esta tradición semanal en castellano desde Las Pistas. […]

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Twin Peaks Recap es una columna semanal de Keith Uhlich para  The Notebook  que cubre la nueva temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost, Twin Peaks. Agradecemos a Keith Uhlich, Daniel Kasman and Kurt Walker de Mubi por permitirnos traducir este material para seguir esta tradición semanal en castellano desde Las Pistas. Aquí el link original del artículo en inglés.

Por Keith Uhlich

Lo mejor llega para esos que esperan, y Big Ed Hurley ha estado desde hace mucho tiempo soñando con el momento que abre la Parte 15 del revivido Twin Peaks de Mark Frost y David Lynch. “Fui una maldita egoísta contigo todos estos años”, le dice su mujer con un solo ojo, Nadine, quien ha hecho un largo camino—llevando sobre su hombro una de las palas para “sacar tu propia mierda” del Dr. Jacoby/Dr. Amp—hasta la gasolinera que solo acepta efectivo de la que Ed se ha hecho cargo durante toda su vida. Ella dice lo obvio: Ed ama a la dueña del restaurante RR, Norma Jennings, y ella, Nadine, siempre se puso en el medio de ellos. Esos días se han acabado. Ed no quiere creer que todo esto se trata de algo más que uno de los arranques maníacos de su esposa. Pero ella persiste, insistiendo que, durante todo su larga caminata, tuvo mucho tiempo para cambiar de idea y sin embargo no lo hizo “porque así es como verdaderamente me siento”. El viaje tan solo ha solidificado su verdad interna. “¡Cuán hermoso es esto!” dice.

Tan hermoso es todo que, para no quedarse atrás, Ed se apura para llegar al RR y confesarle su amor a Norma…quien lo rechaza para encontrarse con su actual amor, el hombre de negocios obsesionado por las franquicias, Walter Lawford. La canción que suena durante esta escena—la inmensa, conmovedora «I’ve Been Loving You Too Long» de Otis Redding—se interrumpe de manera reverberante, como si fuera el propio corazón de Ed el que se ha saltado un latido terrible. ¿Quizás se trate de tan solo un poco de espera antes del cruel final? Ed cierra sus ojos como si estuviera rezando y pronto se hace claro que Norma está, en realidad, rechazando a Walter, a quien le devuelve todas sus franquicias, quedándose solo con la original para ella (“Soy feliz con una sola”) y, en lo personal, sacándolo del cuadro.

“Estás cometiendo un grave error”, dice Walter, “y creo que te vas a arrepentir”—las palabras de un verdadero no-romántico que piensa que el amor se trata siempre de hacer grandes gestos. Habitualmente alcanza con tan solo uno pequeño. Norma pone su mano lentamente sobre el hombro de Ed. El resto se hace solo: “Cásate conmigo”, le dice Ed. “Por supuesto que sí”, le dice Norma. Shelly Johnson, ninguna extraña a lo que a travesías del amor se trata, sonríe mirando desde el otro lado del mostrador. La canción de Redding, que ha regresado en total forma durante todo el resto de la escena, va en crescendo. Y a través de unos pocos planos hermosamente compuestos, Lynch nos lleva de lo micro a lo macro, ascendiendo hacia el cielo en lo alto, donde las nubes parecen bailar al ritmo de los enamorados de abajo.

Esta es una de las escenas más optimistas de toda la obra Lynch y es notable debido a la falta de esas ironías frías, subversivas, que acompañaban, por ejemplo, al regreso a la normalidad del picaflor rojo en Blue Velvet. No se trata, sin embargo, del caso de un artista que se fue ablandando con la edad. Y no es la edad aquello que empuja la secuencia hacia lo emocional sino más bien el tiempo—esa sensación de notar que Lynch y Frost no corrieron hasta este momento sino que caminaron hasta llegar aquí. Así es como ellos se sienten—profunda, instintiva y sinceramente aprovechando el flujo de estas vidas ficcionales, marcando los momentos transformativos en vez de forzarlos. No existe una fórmula para esto: tan solo podes confiar que todos los elementos creativos están en la posición correcta en el momento correcto. Más y más, el nuevo Twin Peaks parece ser una meditación, además de estar guiado por ella, acerca de la serendipia.

Es algo más que suerte de tonto lo que lleva a Mr C., el doppelganger oscuro del agente especial del FBI Dale Cooper, hacia el “Convenience Store” donde los espíritus cubiertos de cenizas conocidos como los Woodsmen residen. Es también ese mismo el lugar donde otros habitantes del Black Lodge ocasionalmente se encuentran, en ese espacio inexistente ubicado arriba de la construcción. Mr C. se encuentra allí buscando a Phillip Jeffries, el ex agente del FBI que muy probablemente haya mandado a matarlo, que no ha sido visto desde que se materializó en las oficinas gubernamentales de Filadelfia allá por 1989 (ver Twin Peaks: Fire Walk with Me)

Mr. C. es conducido, lentamente, por muchos cuartos. Un bosque aparece y desaparece sobre las imágenes en determinado momento, enfatizando esa nebulosa entre dos mundos en la que se encuentra el local. Algunas figuras familiares aparecen: el Jumping Man vestido de rojo, quien presidía un encuentro del Lodge visto en Fire Walk with Me, así como también un personaje andrógino acreditado como Bosomy Woman, quien tiene un parecido muy fuerte, en una forma a medio hacer, a la anciana Mrs. Tremont/Chalfont, vista tanto en la serie como en la película. (¿Podría esto ser un espíritu en un extraño estado de evolución como el Man From Another Place del Red Room, quien se mutó de enano bailarín a un árbol eléctrico?

“Te abriré la puerta”, el/ella le dice a Mr. C., dejándolo entrar en una habitación (la número 8) hacia el final de lo que parece ser el patio de un sórdido hotel. Adentro, Mr. C. se reúne con otra figura evolucionada: Jeffries se ha transformado en una especie de sentida máquina de hojalata (Tin machine, muy inteligente Mark y Dave, muy inteligente) que tira humo y habla con una tonalidad algo sureña (el actor que hace la voz, Nathan Frizzel, de vuelta imitó las exageradas cadencias de Bowie). El punto central de la discusión—aparte del aparente contrato de Jeffries sobre la vida de Mr. C. y una serie de números que parecen ser de latitud y longitud de Twin Peaks—es alguien a quien la versión humana de Jeffries se refirió en 1989. “¿Quién es Judy?” pregunta Mr. C., ya un poco agitado. “Ya te has encontrado con Judy”, responde Jeffries. (Propongo una teoría de Reddit, ya que Lynch tiene algo de El Mago de Oz dando vueltas por toda su obra: Judy=Judy Garland=Mayor Garland Briggs.) Las diversas preguntas que Mr. C. le hace a Jeffries quedan sin responder y pronto es transportado, vía telefónica, hacia afuera del Convinience Store. Ahí, es confrontado por Richard Horne, quien, pistola en la mano, confirma la identidad de su madre—la Audrey Horne de Sherilyn Fenn—antes de ser derribado por un trompada de Mr. C. Sin embargo, no es su tiempo de morir. “Subite a la camioneta”, dice Mr. C. “Hablaremos en el camino”.

Desde aquí, la parte 15 se pone, en su mayoría, hipnóticamente sombría, comenzando con un momento de bravura enloquecida entre el no tan querido Steven Burnett y su enamorada Gersten Hayward. Ambos están muy drogados y él también está muy suicida. Mientras carga su arma, Steven murmura acerca de cómo él “va a terminarlo” y como Gerten “va a ir conmigo”.  Luego comienza a gimotear incoherentemente acerca de la posibilidad de una vida en el más allá: “¿Estaré con los rinocerontes? ¿La luz en la botella?…¿O estaré completamente turquesa?” Esto está muy lejos de la celestial visión de Big Ed y Norma, aunque Lynch y Frost (este último haciendo un cameo en esta escena como su alter ego ocasionalmente dentro de la pantalla, Cyril Pons) no la ofrecen como una anulación dura para la escena anterior. Están más bien comparando y contrastando dos tipos de dilemas existenciales, una grande y profunda (Ed y Norma), y otra tenue y superficial (Steven y Gersten). Una se resuelve con felicidad, la otra con una bala.

Una bala también termina con la vida del hombre importante de Las Vegas, Duncan Todd, quien, junto con su asistente Roger, es asesinado por la psicótica Chantal Hutchens. Mientras ella y su coequiper Gary “Hutch” Hutchens se atragantan con un poco de comida rápida post-asesinato, reflexionan sobre un lugar en un país que aprueba muchos de sus propios asesinatos, como el genocidio de Nativos Americanos, al mismo tiempo que se quejan de que no tuvieron muchas chances, últimamente, de hacer sufrir a sus víctimas. “Me dejo de divertir cuando matamos a alguien» dice Chantal. “No es divertido torturar a un cadáver”. Esto es una charla de sociópatas, pero hay algo de belleza inyectada en esta escena cuando el dúo mira por sobre el parabrisas y Lynch corta a una imagen del cielo nocturno, donde una sola estrella brilla en la distancia. “Marte”, dice Chantal, aunque el tono de Leigh está tan perfectamente balanceado entre lo infantil y lo cínico que rápidamente los escalofríos regresan.

Asi es como algunas personas pasan el tiempo. Otros, como Margaret “The Log Lady” Lanterman (la fallecida Catherine E. Coulson), se esfuerzan para llegar a un acuerdo con el pasado, el presente y el inevitable futuro. El nuevo Peaks ha estado algo ensombrecido por la ausencia de muchos actores o bien por el conocimiento—como en el caso de Miguel Ferrer, quien interpreta al especialista en forenses del FBI, Albert Rosenfield—que habían muerto poco después de terminar el rodaje. Coulson tal vez sea el ejemplo más extremo de esto, ya que sus escenas fueron filmadas mientras estaba en los estados finales de un cáncer. Sin duda Lynch y Frost se acercaron a la explotación al filmarla en ese estado pero, sin embargo, sus apariciones intermitentes en esta temporada no han hecho otra cosa que acumular su poder porque la mente sabia de la actriz y del personaje que interpreta está, todavía, notoriamente intacta.

“Vos sabes sobre la muerte”, le dice al sheriff Tommy «Hawk» Hill durante su llamada telefónica final. “Es tan solo un cambio, no un fin”. Hacia el final, Margaret (a quien, en un giro metatextual conmovedor, está dedicado este episodio) mantiene su dignidad epigramática. Su muerte está signada no por un sentido literal sino por uno figurativo, la luz de su cabaña, vista desde una distancia a través de una ventana, apagándose totalmente justo después de que Hawk informara, sombríamente, a sus compañeros sobre su muerte. Lynch siempre ha estado fascinado por la rareza que yace en la enfermedad y su trabajo es mejor cuando su mirada firme (en los enfermos, en los malformados, en todos aquellos que la sociedad considera aberrantes) viene acompañada de una distante pero discernible empatía. El efecto es verdaderamente surreal: somos forzados a mirar a personas más allá de los puntos de cortesía y comodidad, y en el proceso dejamos fuera todo exterior grotesco, acercándonos hacia las almas, atemorizadas y dolidas, que yacen debajo. Todos caminamos (o corremos o manejamos) hacía el mismo destino, aunque, como bien dijo un viejo colaborador de Lynch, John Hurt (el Hombre Elefante), en un contexto totalmente distinto, citando a Ralph Waldo Emerson, “Cuánto de la vida humana se pierde en esperar”.

“Estoy esperando a alguien”, le dice Ruby (Charlyne Yi) a dos motociclistas en la escena final del episodio que ocurre, por supuesto, en el Roadhouse. Los comediantes tienen su propio tipo de rareza e inicialmente parece que Lynch y Frost nos están preparando para algo humorístico, teniendo en cuenta la carrera de Yi en el stand-up, películas y TV, y sobre todo al ver que los motoqueros levantan a Ruby de su mesa y la dejan, cómicamente perdida, en el piso. (¿Quizás Wally Brando, interpretado por el ex colaborador de Yi, Michael Cera, vendrá a salvarla?) No…esto no es así. Arriba del escenario, la banda de indie rock The Veils tocan una canción discordante, “Axolotl”, de su disco del 2016 Total Depravity. Al mismo tiempo que la canción se intensifica, Ruby gatea por el piso del Roadhouse, quedando más y más patética al moverse entre las piernas de los clientes. Tal vez esté esperando por alguien, pero nadie está viniendo.

Queda, como siempre, tan solo una certeza. No todos tiene una Nadine que los libere, una Norma o un Big Ed que los ame, pero benditos sean esos que sí. El resto—como Ruby bien lo ilustra en el corte a negro de este episodio—tan solo gritamos.

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MÁS PORCIONES DE TORTA

-¿Bienvenido de vuelta, Agente Cooper? En el medio de la marea de incidentes de este episodio, se encuentra una pequeña escena en la casa de Dougie y Janey-E Jones. Janey E le sirve un poco de torta a su semi catatónico esposo, torta que él comienza a comer muy lentamente. Entonces, aprieta los botones de un control remoto que prenden una TV que emite Sunset Blvd. (1950) de Billy Wilder, una favorita de Lynch. Se trata de esa escena en la que la envejecida estrella del cine mudo Norma Desmond (Gloria Swanson) está saliendo de su reunión con Cecil B. DeMille (que hace de sí mismo). “El viejo equipo otra vez reunido”, dice Norma, engañandose. “Nada puede detenernos” (Un perfecto prisma metatextual sobre el cual ver este Peaks revivido.) “Busca a Gordon Cole”, dice DeMille, refiriéndose al jefe de utilería interpretado por Bert Moorhouse en la película de Wilder y también, extra-narrativamente, al propio jefe de Cooper, interpretado por el mismísimo Lynch. Esa es la pista que la memoria de Dougie necesita y pronto lo vemos gateando en el piso, acercándose hacia un enchufe en la pared en la que mete un tenedor. Janey-E grita al mismo tiempo que las luces parpadean y Cooper/Dougie colapsa. Al parecer, esto viene a hacer cumplir esa profecía de la Parte 3 de la nueva serie: recuerden que la salida de tamaño natural por la que Cooper viaja tiene, en puntos diferentes, los números 3 y 15 por encima de ella, dos números que se corresponden a los episodios en los que Cooper se transforma en Dougie y luego, aquí, se transforma de vuelta en Cooper.

-Una escena anterior en el Roadhouse, musicalizada con “Sharp Dressed Man” de ZZ Top, nos muestra a James Hurley casi muerto gracias a las trompadas que Chuck (Rodney Rowland, a quien los fans de X-Files recordarán como el “one-night-stand” de Dana Scully en el episodio de la temporada 4, el del asesino-tatuado-con-la-voz-de-Jodie-Foster, “Never Again”), el esposo de su enamorada Renne. Afortunadamente para James, su amigo de guante verde Freddie Sykes se mete y noquea a Chuck y a su amigo Skipper. Desafortunadamente, ambos parece haber quedado inconscientes y, tal como luego Hawk le informa a James, los dos se encuentran en terapia intensiva. Tal vez no casualmente, la celda en la que ponen a Freddie es la #8, el mismo número que tiene el cuarto arriba del Convenience Store en el que se encuentra Phillip Jeffries. James es puesto en la #7. En la celda del frente se encuentra sentado el enceguecido espíritu femenino Naido. Y cerca de ellos también está el borracho ensangrentado que repite todo lo que los demás dicen (y del cual mantengo que puede ser el misterioso “Billy” al que se refiere Audrey Horne). Completando esta tripulación heterogénea se encuentra el oficial doble-cara Chad Broxford. Presumiblemente, todos tendrán un rol en ese final que espera.

-Justo antes de que se vaya del Convenience Store, Mr. C. manda un mensaje que dice “Las Vegas?” a un número desconocido, que ya sabemos que pertenece a Diane Evans, ya que fue ella quien recibió este mensaje en la Parte 12.

-El agente Randall Headley del FBI regresa brevemente para entrevistar a uno de los más de 20 Dougie y Janey-E que existen en Las Vegas. Es claro que esta no es la pareja que él está buscando luego de que su asistente, Wilson, le dice que trajeron a sus “niños”, en plural. “¡Niños, uh!”, grita Headley dos veces antes de abrir la puerta del cuarto de interrogatorio y se le aparezca una imagen perfecta de una familia Americana de pesadilla.

-Audrey Horne llega hasta el umbral de su casa esta semana, pero decide no salir ya que está convencida que su marido, Charlie (Clark Middleton), está haciendo su usual manipulación psicológica revertida. Termina ahorcándolo y puteándolo antes de que la escena concluya abruptamente. Cualquiera que sea el escenario pesadillesco en el que ella se encuentra (ya sea en coma, un lugar de sueño existencial, un manicomio o, que Dios no lo permita, la vida real) pronto será revelado. También quisiera notar que en algunos recaps anteriores confundí a Middleton con un enano cuando en realidad mide 5’4″ y su apariencia física es el resultado de una artritis reumatoide que le comenzó a la edad de 4 años. Se trata de un dato puramente superficial y, más allá de los recursos que Middleton toma de su condición, poco y nada tiene que ver con la compleja e inquietante forma en la que interpreta a Charlie. Es como si él y Fenn estuvieran en su propio extraño rincón del universo de Peaks haciendo una anti-comedia romántica inspirada en Sartre. No puedo esperar para ver qué sigue.

-Los créditos finales se ponen sobre dos planos del patio del motel que Mr. C. recorre para llegar al cuarto de Phillip Jeffries. Si miran de cerca, justo cuando el título final se va para arriba, van a notar a la Bosomy Woman parada ahí en las sombras. ¡Eeeeeeeek!

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Twin Peaks Recap – Episodio 14: Cuéntame la historia https://lavidautil.net/twin-peaks-recap-episodio-14-cuentame-la-historia/ https://lavidautil.net/twin-peaks-recap-episodio-14-cuentame-la-historia/#respond Sat, 19 Aug 2017 22:57:25 +0000 http://las-pistas.com/?p=8790 Twin Peaks Recap es una columna semanal de Keith Uhlich para  The Notebook  que cubre la nueva temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost, Twin Peaks. Agradecemos a Keith Uhlich, Daniel Kasman and Kurt Walker de Mubi por permitirnos traducir este material para seguir esta tradición semanal en castellano desde Las Pistas. […]

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Twin.Peaks.S03E14.The.Return.Part.14.1080p.AMZN.WEB-DL.DDP5.1.H.264-NTbHDSector-024

Twin Peaks Recap es una columna semanal de Keith Uhlich para  The Notebook  que cubre la nueva temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost, Twin Peaks. Agradecemos a Keith Uhlich, Daniel Kasman and Kurt Walker de Mubi por permitirnos traducir este material para seguir esta tradición semanal en castellano desde Las Pistas. Aquí el link original del artículo en inglés.

Por Keith Uhlich

Es el cumpleaños de James Hurley y él quiere un regalo. No es que lo demande—no, no. James es cool. Él siempre ha sido cool. Así es como, en esa forma tan amable que tiene de ser entrañable e insufrible al mismo tiempo, le pregunta a su compañero de trabajo de 23 años, Freddie Sykes (Jake Wardle)—un inglés trasplantado en los Estados Unidos quien, como James, trabaja de guardia de seguridad en el Great Northern Hotel—que le explique el motivo por el que siempre lleva un guante verde en su mano derecha. “Cuéntame la historia”, le dice a Freddie.

El joven complace al cumpleañero con un fascinante cuento (“no me vas a creer, de todos modos”, prefacia) acerca de un hombre en el cielo llamado The Fireman, que le dijo que compre el guante, que le dará a su puño el poder de “un enorme marinete”, y que luego viaje hacia Twin Peaks, el lugar donde “encontrarás tu destino”. Resumir su historia, que relata cerca de la mitad de la parte 14 de la revivida Twin Peaks de Mark Frost y David Lynch, difícilmente le haga justicia—ni a la manera en la que Wardle la cuenta (quien ya había aparecido brevemente en la Parte 2 de la nueva temporada y que es mejor conocido por un video de YouTube llamado «The English Language in 67 Accents & Random Voices») ni tampoco a la paciente y aún así cautivante manera en la que Frost y Lynch la presentan (¿“¡Recapper, sanate a ti mismo!” dicen los Creadores?)

Las palabras tienen el poder de traspasar (y guiarnos hacia la trascendencia), pero también pueden ser inadecuadas para la tarea que debe hacerse, diluyendo—tal cual dice el agente del FBI Albert Rosenfield allá en la Parte 3—”el misterio absurdo de las extrañas formas de la existencia” (Incidentalmente, ese es el subtítulo de la película nunca realizada de Lynch sobre un rock-star enano, Ronnie Rocket.) No todas las historias requieren palabras, aunque en esta entrega, Albert las usa en su totalidad cuando le explica a la recién iniciada Tammy Preston el primer caso del equipo de tareas “Blue Rose”. Parece que había una mujer llamada Louis Duffy que fue encontrada en un cuarto de hotel en 1975 junto a su doppelganger. (“Se rió, se murió y desapareció frente a nuestros ojos”, dice Albert, dándole al relato un ademán poético.) Los oficiales encargados del caso fueron Gordon Cole y Phillip Jeffries (el fallecido David Bowie), quienes reportaron que las últimas palabras de Duffy fueron “Soy como la rosa azúl”.

“La rosa azúl no ocurre en la naturaleza. No es una cosa natural”, dice Tammy, tomando el desafío de Albert. Su respuesta: “La mujer muerta no era natural” (el ethos de Twin Peaks, podríamos decir, en tan solo una frase). Tammy sigue en sus conjeturas y le da a la falsa Louis Duffy un nombre—”tulpa”, una referencia al budismo tibetano que referencia a un ser o un objeto creado a través de poderes mentales o espirituales (¿Como un artista conjurando un personaje? Es momento de sacar esa copia del libro de Lynch Catching the Big Fish.)

Resulta eficaz que el término elegido por Tammy no disminuzca la historia de Louis Duffy sino que, como lo hacen las mejores palabras, lo vuelvan más profundo, haciéndolo más resonante, más expansivo, más misterioso. Y las alusiones metafísicas no se acaban aquí, ya que Gordon—quien acaba de terminar una conversación telefónica con el sheriff Frank Truman, quien le cuenta el descubrimiento de las páginas perdidas del diario de Laura Palmer por parte de Tommy “Hawk” Hill—pronto llega y cuenta una historia que da vueltas en torno a un pasaje de un texto filosófico en sánscrito conocido como el Upanishads.

Una “frase antigua”, tal como Gordon la describe, le fue dicha en un sueño por la actriz y modelo italiana Monica Bellucci, quien recientemente salió ilesa de caer en los avances de James Bond en Spectre (2015), y que aquí interpreta una versión fantástica de sí misma. “Somos como el soñador que sueña y que luego vive dentro del sueño”, le dice a Gordon mientras toman un café en una pequeño bar francés. El propio Lynch usó esa máxima del “soñador que sueña” durante varias de sus presentaciones de Inland Empire (2006), aunque, según se dice, es una libre adaptación, tal vez hasta incorrecta, de un largo pasaje del Mundaka Upanishad, uno que dice (para ser más exactos): “Mientras la araña crea la telaraña de su saliva, vive y juega en ella y al final la propia araña se traga la telaraña, de la misma manera en la que el Dios, el Señor crea todo el universo como un acto de Su pensamiento. Se manifiesta en ello y de nuevo Él retira todo el universo de sí mismo.” ¿Un error? ¿Una variación? ¿Un poco de ambas?

Justo antes de esta escena, Lynch y Frost van hacia un lado auditivamente hilarante aunque aparentemente sin relación con todo lo demás, en la que un limpiador de vidrios, solo visto a través de rápidas sombras, mueve su limpiador de goma sobre un vidrio, cuyos chillidos hacen estragos en el problema auditivo de Gordon. Luego de eso, arrojan una bomba narrativa ya que aparentemente la engañosa Diane—ya enterada acerca del anillo con la inscripción de “Para Dougie de Janey-E” encontrado en el estómago del fallecido Mayor Garland Briggs—casualmente revela que “Jane”, a quien apodan “Janey-E”, es su distanciada media hermana. Así que en rápida sucesión estamos en tono con el poder individual que tienen el sonido y el habla para así discernir mejor qué es lo que surge de ellos, o bien qué es lo que ocultan, mediante su interacción.

Aunque Gordon describe su sueño lo más específicamente posible, hay muchísimos rompecabezas evocativos, especialmente cuando Bellucci silenciosamente le indica que se de vuelta para ver una versión más joven de su mismo. De hecho, esto es material de Twin Peaks: Fire Walk With Me (1992), tomado de una escena en la que el agente especial Dale Copper (Kyle MacLachlan, mayormente ausente, en todas sus formas, de este episodio) confronta a Gordon acerca de un perturbador sueño que tuvo y ahí el Jeffries de Bowie se materializa de la nada. Complicando el momento está el hecho de que se trata de una toma diferente de la que quedó en la película, una que se encuentra en la sección “Missing Pieces” del DVD y Blu-ray de Peaks. (Jeffries dice “¿Quién pensas que es este?” en la versión de la película y “¿Quién pensas que es eso?” en la variación de “Missing Pieces”.) Además, la voz de Bowie en la esta versión fue de hecho doblada por un actor llamado Nathan Frizzell—quizás una decisión técnica necesaria ya que alguna versión física de Jeffries aparecerá en algún momento (aparentemente, ya hizo un cameo de audio en la Parte 2), aunque uno todavía le da una extraña suerte de resonancia a Gordon diciendo “¡Maldición! No me acordaba de eso”. La memoria es, después de todo, la más liviana de las bestias.

“No me acuerdo de nada”, dice Hawk al final de la secuencia central de este episodio en la que él, Frank Truman, y los oficiales Bobby Briggs y Andy Brennan van hacia el “Palacio de Jackrabbit”, el lugar (que es, de hecho, los vestigios de un viejo árbol de regal) al que hace referencia el mayor Briggs en largamente oculto mensaje secreto. “Solíamos sentarnos aquí e inventar grandes historias”, dice un sabio Bobby, antes de que el cuarteto camine las 253 yardas hacia el este donde, a las 2:53 pm, hora del Black Lodge (y hora de nuevo), se encuentren con el cuerpo desnudo de Naido, la mujer sin ojos que sirvió de guía al agente Cooper en la Parte 3. Ella se agita, todavía viva. Y ahí el vórtice se abre en el cielo, capturando la atención de los cuatro hombres. Hawk, Frank y Bobby se ven predeciblemente estupefactos (temerosos del número que tienen enfrente), mientras que Andy (lo más cercano que tiene Twin Peaks, la serie y el pueblo, a un santo tonto), exhibe una curiosidad más singular, tal vez alimentada por la manera cariñosa, conmovedora, con la que cuida de Naido. (Cuán lejos ha llegado desde que lloraba incesantemente sobre el cuerpo de Laura Palmer)

Es Andy quien termina siendo chupado hacia el vórtice, donde llega al hogar Art-Deco-Industrial del Giant, también conocido como ??????? (Carel Struycken), quien finalmente se revela como “The Fireman”, lo que implica, junto con otros comportamientos previamente exhibidos, que él es una especie de perro guardián del Black Lodge. En la escena subsiguiente entre James y Freddie, este último se refiere a su propio encuentro con The Fireman dando muchos detalles, como si estuvieran en constante conversación. La escena entre Andy y The Fireman vuelve claro que cualquiera sean las discusiones que se tienen entre este omnipotente ser y los mortales que él conduce hacia arriba, estas siempre se dan en en silencios crípticos y extendidos. (Las palabras vendrán después, cuando los soñadores intenten darle sentido a ese encuentro divino.)

The Fireman mágicamente conjura una escultura en las manos de Andy; se parece a un cono hecho de pino que tiene una chimenea encima, y el humo emana hacia afuera y se mueve hacia lo que parece ser la casa prendida fuego en reversa de Lost Highway, que era, a su vez, una referencia a una estructura similar que se encuentra en el gran noir paranóico de Robert Aldrich, Kiss Me Deadly (1955). El humo dirige la atención de Andy hacia un tragaluz en el techo, donde aparecen imágenes y personajes de la serie—el voraz Experiment, los aplasta cabeza de los Woodsman, Laura Palmer rodeada de ángeles, los dos Coopers divididos en una especie de imagen de espejo, el poste telefónico, marcado con el #6, cercano a la zona donde Richard Horn cometió su hit-and-run. No se trata, sin embargo, de un mero resumen: Andy también ve una temblorosa visión de sí mismo llevando a su esposa Lucy hacia un pasillo, dándola vuelta para que mire algo que queda fuera de campo. ¿Lo mira con horror? ¿Con reverencia? Otro espacio interpretativo para llenar. Cuando la escena regresa a la Tierra, hay un momento donde múltiples Hawks, Franks y Bobbys dan vueltas por el Palacio de Jackrabbit, lentamente fundiéndose en un solo cuerpo. (Infinitas personas recorriendo infinitos espacios.) Y ahí, un Andy mucho más seguro que de costumbre aparece, trayendo a Naido en sus brazos. “Ella es muy importante”, dice.

También parece serlo Sarah Palmer, cuya propia historia trágica está contenida en cada línea de su casa. No sorprende que le guste beber y fumar hasta el estupor, incluso en público, tal como lo hace esta noche cuando llega al bar Elk’s Point #9. La mesa de pool está llena, el cartel de neón de Pabst Blue Ribbon está zumbando, y Sarah está ansiosa, en su propia manera patéticamente asustadiza, por un Bloody Mary. Un hombre sentado hacia el final del bar la nota. Pronto acerca su cuerpo gordinflón hacia la luz, revelando que lleva una remera cuyo lema es “Truck You”. (Deberíamos recordar aquella vieja frase dicha por la redneck Buella en la Parte 1: “Es un mundo de camioneros”.) Sarah intenta alejarlo, pero el hombre pronto se pone pesado, diciéndole en su cara “lesbiana” y otras cosas así de lindas. “Es un país libre”, le susurra luego de haberle dicho que se va a sentar donde le plazca.

Pero poco sabe este elefante en el cuarto de que se encuentra en presencia de un depredador sediento de sangre. Sarah se acerca a él, se agarra la cara de la misma manera en la que su difunta hija lo hizo con Cooper en el Red Room, y se la quita para revelar un terrorífico ser con un dedo anular torcido y una sonrisa bien dentada. (Quizás una versión madura de esa criatura anfibia con alas que se mete en la boca de la pequeña niña hacía el final de la histórica Parte 8.) “¿De verdad te querés meter con esto?”, le pregunta al hombre antes volver a ponerse su rostro y, con precisión de serpiente, morderle el cuello. Sarah grita y se hace la inocente frente al bartender. “De verdad que es un misterio, eh”, suspira.

Qué más necesita ser dicho.

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MÁS PORCIONES DE TORTA

-Es este un episodio más denso de lo normal en la mezcla confidente de elementos narrativos y no narrativos que tienen Lynch y Frost. No creo que ninguna de esas tendencias puede ser puesta en la puerta de uno o de otro y eso es que lo hace que su trabajo se sienta tan vivo para mi. Consiguen un gran balance en la unión, confiando en lo que sus conciencias mejor conocen así como también lo hacen sobre aquello a lo que sus subconscientes los guían.

-Jay R. Ferguson, también conocido como Stan Rizzo de Mad Men, aparece como el contacto del FBI en Las Vegas de Gordon, Randall Headley, quien reta a su subordinado Wilson, en una de esas explosiones de ira alternadamente hilarantes y terroríficas de Lynch. (“¡Esto es lo que hacemos en el FBI!”)

-Finalmente, el oficial Chad Broxford no consigue que le peguen un balazo en la cabeza, como muchos veníamos deseando. Pero si consigue que Frank y compañía lo arresten, quienes le confiesan que estuvieron vigilando sus actividades criminales desde hace meses. (Me encanta esa sensación de saber que hay historias en Twin Peaks que suceden más allá de nuestro campo de visión.) Su castigo, por el momento, es bastante delicioso, encerrado en una celda entre los píos de Naido y un borracho golpeado y babeado que repite todo lo que él dice. Lynch deja la escena hasta un punto tal en el que la estridencia y la irritación se pegan perfectamente en tu arrastre.

-Casi me atraganto al escuchar a James decir “Recuerdo cuando tenía 23” a Freddie. La forma en la que Lynch y Frost explotan el paso del tiempo en la nueva serie, que aparece a veces en formas indirectas o improvisadas, es realmente conmovedor y no lo hacen en pequeñas notas porque también saben darle a sus actores (no importa cuán largo o corto sea su tiempo en la pantalla) las notas perfectas para que toquen. También es un muy lindo notar que Renee, la mujer que vimos enamorada de él en el Roadhouse, y de la que él y Freddie hablan en esta escena, tiene el mismo nombre que la mujer real de Marshall, Renee Griffin, con la que se casó en 1998.

-James investiga los hornos del hotel Great Northern y allí escucha el extraño mismo zumbido que Ben Horne y su secretaria investigaban en algunos capitulos anteriores. Aquí parece sonar más fuerte, especialmente cuando se acerca a una puerta cerrada que no me sorprendería que lleve al hogar metálico de Naido en el espacio.

-Hay un plano en la escena del bar de Sarah Palmer donde el humo de su cigarrillo se mueve de manera inversa…

-Nuestro acto del Roadhouse esta semana fue la cantante country-folk-rock Lissie, que toca la canción “Wild West” de su disco del 2016, My Wild West. Me encanta cuán excitado está el presentador cuando la anuncia, un contraste un tanto más feliz frente a sus algo más solemnes intros para “The” Nine Inch Nails y al propio James Hurley de Twin Peaks.

-Dos chicas random más aparecen en el Roadhouse, aunque esta vez parecen algo más conectadas a la narrativa de Peaks: Sophie (Emily Stofle) y Megan (Shane Lynch) discuten acerca de Megan drogándose en el “nuthouse” local. Parece otras de esas digresiones climáticas hasta que Megan menciona a un chico llamado Billy que apareció golpeado y sangrando en su casa y con quien, como pronto revelan, Tina, la madre de Megan, tuvo un affaire. Esto suena bastante similar a la historia con la que la pobre Audrey Horne está obsesionada en sus escenas de purgatorio que hemos visto hasta ahora. Y la forma en la que Megan describe a Billy traen a la mente a ese borracho hecho trizas que está compartiendo celda con el oficial Chad. Las escalofriantes miradas de Sophie (claramente sabe más de lo que nos deja intuir), no hacen más que aumentar el malestar de toda la escena. También suma el dato meta de que a quien estamos viendo es a la actual mujer de David Lynch (Stolfe, con quien se casó en el 2009) hablando con una actriz que tiene el mismo nombre que el director pero ninguna relación de sangre entre ellos. ¿Intencional? ¿Coincidencia? Seguramente un misterio, ¿no?

Traducido por Lucas Granero.

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Twin Peaks Recap es una columna semanal de Keith Uhlich para  The Notebook  que cubre la nueva temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost, Twin Peaks. Agradecemos a Keith Uhlich, Daniel Kasman and Kurt Walker de Mubi por permitirnos traducir este material para seguir esta tradición semanal en castellano desde Las Pistas. Aquí el link original del artículo en inglés.

Por Keith Uhlich

Gran parte de la obra de David Lynch es sobre regresión, sobre gente que se siente más cómoda condescendiendo (en realidad, escondiéndose detrás) sus instintos más bajos. Un saxofonista de jazz con un asesinato en mente se refugia en el cuerpo y alma de un delincuente juvenil (Carretera perdida), o una chica del interior que jugó y perdió el juego de Hollywood puede tramar una vida de ensueño en la que finalmente consigue un estrellato de lentejuelas (Mulholland Dr.). Pero estos escapes siempre son trampas cíclicas encubiertas. Uno recoge lo que siembra. Lo que ya pasó volverá a pasar. Incluso la Dorothy Vallens de Terciopelo azul (Isabella Rossellini), finalmente liberada de su relación abusiva con Frank Booth (Dennis Hopper), afirma que “aun puedo ver el terciopelo azul a través de mis lágrimas”. El dolor de lo real lleva a innumerables personajes lyncheanos a buscar los placeres simples de la fantasía, pero muchos de ellos fallan al no darse cuenta de que, a causa de su regresión (consciente e inconsciente), se han construido su propia prisión.

“¿Qué es esto, un jardín de infantes?” pregunta el villano Mr. C. cerca del principio el capítulo 13. Se dirige hacia un cuarto lleno de criminales machos-alfa que se ven y se escuchan como salidos de un pantano de testosterona. Después de una pausa, lleva el insulto más lejos: “¿una guardería?”. Este es el preludio del duelo de pulseadas entre Mr. C y el líder de la banda, Renzo (Derek Mears, una especie de Michael Berryman con esteroides), cuyo desenlace va a definir el destino de Ray Monroe (George Griffith), al que vimos por última vez casi asesinando a Mr. C. en la parte 8.

Todo en esta secuencia es bastante Over the top, incluyendo la pantalla gigante en la que los miembros de la banda ven lo que está pasando en su guarida de Montana (Montana, el estado en el que nació Lynch: otra regresión). Es fácil imaginar que la versión en carne y hueso del lado oscuro del Agente Dale Cooper va a vencer a Renzo en un golpe rápido de sus músculos de Killer BOB. Pero antes tiene un punto que probar. Deja que Renzo se acerque a vencer una o dos veces antes de demostrar su control físico y mental sobre la situación. “Volvamos a la posición inicial”, dice Mr. C. luego de mover el brazo de Renzo sin un gramo de esfuerzo. “Es mucho más cómoda”. Renzo nunca fue vencido y no puede soportar la idea de perder. Lo mejor que puede hacer, después de la provocación de Mr. C. es volver al momento anterior a que todo esto pase. Esto es posible en el mundo de Lynch, pero tiende a significar volver al mismo camino trágico ad infinitum. Sólo la muerte cierra el círculo, así que Mr. C. le quiebra el brazo a Renzo y le da un golpe que le colapsa la cara.

Ray es suyo, y antes de que Mr. C le ponga una bala en la cabeza a su colega, le saca información: tanto las coordenadas que, podemos suponer, Diane Evans memorizó en el capítulo 12 y que llevan a Twin Peaks, y el nombre de un hombre, Philip Jeffries (el ex agente del FBI interpretado por David Bowie en Fuego Camina Conmigo), quien aparentemente quiere ver a Mr. C. muerto. Ray también tiene uno de los anillos de la Owl Cave para ponerle a Mr. C. y transportarlo de vuelta al Red Room. Como Ray quedó del lado de los perdedores, es su cadáver el que queda confinado en el limbo del más allá, dónde el One-Armed-Man recoge el anillo y lo devuelve a su pedestal. La banda de Renzo mira todo desde la pantalla gigante. Desde atrás se acerca Richard Horne quien, al mirar a Mr. C. parece reconocer algo (¿Papá? Acá me tienen, especulando una vez más).

Mientras tanto, en Las Vegas, Dougie Jonesla manifestación simplona del lado bueno de Cooper está pasando un gran momento, celebrando en una fila de conga con su jefe Bushnell Mullins y los absolutamente maravillados hermanos Mitchum. La felicidad desenfrenada puede ser su propia clase de regresión: los hermanos con 30 millones de dólares más no ven ningún problema en repartir cigarros Montecristo ni BMWs, y ni hablar del gimnasio miniatura más espectacular del mundo (con su acompañamiento musical a cargo de Tchaikovski y una luz puntual muy Lyncheana que parece venir de ningún lado) para el hijo de Dougie y su “esposa” Janey-E, Sonny Jim,. “Mirá lo que hiciste” dice la encantada Janey-E a su esposo mientras su hijo corre y juega por su nuevo juego, “Sonny Jim está en el séptimo cielo”.

¿Pero cuánto puede durar el cielo por si solo? Visto desde un ángulo, el arco de Dougie es una larga broma sobre un semi hombre que inspira a la gente mala que está a su alrededor a que hagan las cosas bien. Su inocencia es desconcertante. Y aquellos que tienen la consciencia intranquila no pueden evitar otorgarle motivos concretos a su comportamiento y significados profundos a cada palabra. En esta versión es Anthony Sinclair, el colega dos-caras de Dougie en la empresa de seguros Lucky 7, quien al final se quiebra. Enviado por el mafioso Duncan Todd a matar a Dougie, Anthony consigue un veneno de parte de un contacto, el detective Clark (John Savage), en el departamento de policía de Las Vegas. Pone el polvo en el café de Dougie (por siempre antojado de tajas de café y tarta de cerezas), pero se desarma cuando Dougie comienza a tocar una sustancia brillante en la parte de atrás de su traje y luego repite el final de la frase de Anthony (“Dougie… ahí está tu café”) como devolviéndosela (“…tu café”).

Al poco tiempo Anthony está vomitando toda su historia criminal sobre Bushnell y Dougie, junto con promesas de mejorar. Una mala interpretación de la acciones y palabras de Dougie llevan a Anthony a hacer confesiones. Y ahora ya se siente como si este patrón pudiera seguir para siempreel buen Coop a un lado del país arreglando cosas sin querer mientras el mal Coop hace estragos en todo el resto del mundo. Pero es una repetición vacíauna regresión con trampa. La gente está hecha de impulsos conflictivos que no pueden separarse ni dividirse. En el mejor de los casos podemos mantener balance y en el peor, torcernos violentamente (y después, con suerte, enderezar el barco). Pero intenten reducir a un hombre a sólo su mejor o su peor versión y algo crítico se perderá.

Y de nuevo a Twin Peaks, el lugar al cual el Agente Cooper (en todas sus formas) está atado. Donde contempló su propia regresión en la serie originalrenunciando a la vida de ciudad por la vida campestre (¡vivir ese cliché!). La parte 13 deja en claro que la ausencia de Cooper se siente cada vez más, incluso si muchos de los residentes no pueden ponerlo en palabras. “Eso es existencialismo básico” le dice Charlie, el marido enano de Audrey Horne, quien está todavía más border que en la secuencia larguísima de la parte 12. “Bueno, no estoy segura de quien soy” dice salvajemente, “pero no soy yo”. Frente a este raro momento de claridad, Charlie contraataca rápido: “¿podés dejar el jueguito?”, amenaza con calma, “¿o tengo que terminar tu historia también?”. Esta es otra indicación de que hay una fuerza divina funcionando en el pueblo, algo que hace que los locales corran en círculos, y mucho más ahora desde que el agente Cooper, el necesario balance, está afuera teniendo su propia extraordinaria crisis existencial.

Pero aún hay mucha gente que puede quedar estática por su cuenta. Sarah Palmer continúa su muerte lenta de cigarrillos y vodka mientras mira viejas peleas de boxeo que se reproducen en un extraño loop. Bobby Briggs y Shelly Johnson parecen estar ocupando su propia línea de tiempo con sus propios sucesosel descubrimiento del mensaje secreto de Mayor Briggs; la vacilantemente ansiosa relación entre Shelley y su hija Beckyese revoltijo sin sentido que hemos visto en los episodios anteriores (recuerden, sin embargo, las palabras del One-Armed Man a Cooper en la Parte 2: “¿Es esto el pasado o el futuro?”) y Norma Jennings tiene la conversación más meta posible con su actual novio, el abogado Walter Lawford, sobre las franquicias del RR. Parece que el original de Twin Peaks está perdiendo plata porque, como dice Walter, “estás gastando mucho por tarta y no cobrando lo suficiente”. Norma intenta discutir argumentando con la importancia de los ingredientes orgánicos y el amor que va en cada pieza. “Norma, sos una artista”, responde Walter con gracia Faustiana, “pero el amor no siempre tiene ganancias”. Dinero, el último cielo.

Y después están los hombres HurleyJames y ¡por fin!, Big Ed (Everett McGill, emergiendo desde un retiro que duró décadas). En un giro inicialmente feliz, el más joven de los Hurleys resulta ser el invitado del Roadhouse del capítulo, cantando la canción “Just You” (de Lynch y Badalamenti) que ensayaba hace 25 años con Donna Hayward y la idéntica prima de Laura Palmer, Maddy Ferguson. En el escenario se ven unas falsas Donna y Maddy haciendo los coros. Desde el publico la mujer que le gusta a James, Renee, se mueve entre una marea de emociones. Desde desconcierto, pasando por vergüenza y angustia. James está recreando públicamente un momento privado que tiene décadas, y se siente como un simulacro. Aun así, su vacío es conmovedor precisamente por la tristeza transportadala sensación de que este es uno de los últimos restos felices de una vida que jamás alcanzó su mayor potencial. A veces todo lo que tenemos son fragmentos.

Y Ed. Oh, Big Ed. Aun prendado de Norma, y aun sin poder hacer nada al respecto. La forma casual en la que reingresa (sentado con Norma en el RR) y luego, una vez que aparece Walter, queda a un costado (ofreciendo dócilmente irse a otra cabina) duele mucho. Y la forma en la que Lynch y su director de fotografía Peter Deming lo dejan blureado al fondo de cada cuadro de la conversación entre Norma y Walter es aun peor. A Big Ed también le toca la última escena del episodio, devastadora: está sentado solo en su estación, tomando su sopa para llevar del RR, mirando como pasan los autos por el frente de su negocio de sólo efectivo. Si miran de cerca podrán ver que, en un momento, su reflejo en la ventana no coincide con los movimientos de su cuerpo. Está atrapado en su propio loop ¿una premonición, una amenaza, un alma que grita para poder salir? Sea lo que sea, Ed parece notarlo. Pero no le presta atención.

Mejor malo conocido…

MÁS PORCIONES DE TORTA

-Entre los secuaces del escondite de Montana, mi favorito es Muddy (Frank Collision), quien explica las reglas de la pulseada, y el contador nerd (Christopher Durbin Noll) quien le pregunta consideradamente a Mr. C. , luego de que esté ultimo tenga la mejor mano, si necesita un poco de plata. También sospecho que muchos de estos actores (muchos de ellos barbudos) ya hicieron de Woodsmen en el programa, lo cual sería una linda y sutil manera de doblar el mundo terrenal y el inmaterial de la serie.

-Las últimas palabras de Ray a Mr. C. son sobre el posible paradero de Philip Jeffries: The Dutchman’s. “Se lo que es”, dice Mr. C. Sigo rogando contra todo pronóstico que Lynch haya guardado un último cameo de Bowie.

-Los detectives Fusco vuelven con una información sobre las huellas digitales de Cooper. Pero los detectives se ríen de la sola idea de que el tontuelo de Dougie sea tanto un convicto en la fuga como un agente perdido del FBI. Así que todos hacen una apuesta de 1 dólar para ver si el reporte cae adentro de la basura.

-En genial tener a John Savage (un viejo y querido que ha estado en todo, desde Malas Compañías pasando por El Francotirador, Salvador y La delgada línea roja entre otras) en las filas de Lynch. El veneno, aconitina, que le recomienda a Anthony Sinclair, tiene un pronturaio interesante en la Historia y la Literatura. Cleopatra envenenó a su hermano con él para poder asegurar el lugar de su hijo en la carrera por el trono de Egipto. Y es utilizado por un personaje en el cuento de Oscar Wilde, El crimen de Lord Arthus Savile (1891), así como también en Ulysses (1922) de James Joyce.

-Muy arriba en la lista de “Momentos de Twin Peaks con los que me reí como un loco”: Dougie chocando de cara contra la puerta de vidrio del edificio de su oficina. También me encanta la forma en la que dice “café” (coffee – “caw-FEE”) a Anthony como si fuera el mozo decrépito del Great Northern, Señor Droolcup (Hank Worden) en la serie original.

-Nadine se reconecta con Dr. Amp, antes conocido como el Dr. Jacoby, cuando él pasa con el auto por su negocio de cortinas y ve en la vidriera una de sus palas doradas. Tienen una especie de semi coqueteo, Nadine como una fan y Jacoby como un no muy humilde famoso (“somos nosotros contra ellos” le dice). Luego le cuenta a Nadine la última vez que la vió, siete años atrás, mientras ella gateaba para buscar una papa en el suelo del supermercadouna salida surrealista que se las arregla para contar lo lejos que llegó Nadine. Es quizás una de las pocas habitantes de Twin Peaks que ha logrado tener éxito, o así parece.

-Audrey describe la casa de la que no se puede ir como “parecida a Ghostwood”, referenciando tanto el bosque laberíntico que rodea Twin Peaks como el emprendimiento que su padre, Ben, intentó hacer funcionar en la serie original.

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Twin Peaks Recap – Episodios 3 y 4: Hell-o-o-o-o-o-o-o-o! https://lavidautil.net/twin-peaks-recap-episodios-3-y-4-hell-o-o-o-o-o-o-o-o/ https://lavidautil.net/twin-peaks-recap-episodios-3-y-4-hell-o-o-o-o-o-o-o-o/#respond Tue, 18 Jul 2017 22:49:51 +0000 http://las-pistas.com/?p=8264 Twin Peaks Recap es una columna semanal de Keith Uhlich para  The Notebook  que cubre la nueva temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost, Twin Peaks. Agradecemos a Keith Uhlich, Daniel Kasman and Kurt Walker de Mubi por permitirnos traducir este material para seguir esta tradición semanal en castellano desde Las Pistas. […]

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Twin Peaks Recap es una columna semanal de Keith Uhlich para  The Notebook  que cubre la nueva temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost, Twin Peaks. Agradecemos a Keith Uhlich, Daniel Kasman and Kurt Walker de Mubi por permitirnos traducir este material para seguir esta tradición semanal en castellano desde Las Pistas. Aquí el link original del artículo en inglés.

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Por Keith Uhlich

¿Qué debe hacer un agente especial del FBI luego de haber sido encerrado durante 25 años en una suerte de purgatorio? Los episodios 3 y 4 se dieron de manera seguida, y es en donde vemos a nuestro héroe del Black Lodge, Dale Cooper (Kyle MacLachlan) reintegrarse al mundo real. Esto es básicamente Twin Peaks haciendo Rectify, solo que en lugar de una pena de muerte hubo que esperar en un paisaje del infierno salido de Clive Barker.

O de David Lynch, realmente. Lo que se está haciendo más y más evidente a medida que progresa la nueva temporada, es que se está volviendo una suerte de depósito del inconsciente de Lynch, pasado y presente. Un lugar para nuevas visiones, pero también para darle un distinto contexto a viejas ideas. Volviendo a Barker, hay una cita en uno de sus primeros libros de cuentos («Books of Blood») que se puede mencionar a propósito del método de que está usando Lynch: «Somos nuestras propias tumbas, a mi parecer caminamos entre las tumbas de las personas que solíamos ser»

Cooper inicia el tercer capítulo atravesando una suerte de campo de estrellas, para luego terminar en un cementerio. Se trata de una necrópolis de algún tipo donde se halla una casa habitada por una de las creaciones más terroríficas de Lynchuna mujer sin ojos, interpretada por Nae Yuuki, que oficia de guía de Cooper en este estadio. Estas escenas están narradas con jump cuts, fast-forwards y rewinds, dando el efecto como si los personajes caminaran hacia atrás luego de dar dos pasos adelante. Parece haber una toma de corriente enorme en la pared con un número 15 y un sonido de constantes golpes a una puerta.

En el recap anterior mencioné que parecía que estaba hablando varias lenguas a la vez; describir lo que pasa en Lynch es una manera fácil de hacer creer, y de demostrar, que ya estás metido hasta el fondo. Entonces, es con eso en mente que puedo decir que la aventura de Cooper con la mujer sin ojos concluye con ellos flotando arriba de una caja en el espacio, y debajo de ellos aparece la cabeza cercenada de Garland Briggs (el ya difunto, digitalmente recreado Don S. Davis) que dice de manera afectada «Blue Rose» (una referencia a Fire Walk With Me), hacia el éter. Aquí no es donde todo termina (¿Dónde está mi camisa de fuerza?).

Luego de eso reaparece brevemente Phoebe Augustine, la actriz que interpreta a Ronette Pulaski, la única testigo con vida del asesinato de Laura Palmer. Aunque en los créditos aparece como «American Girl» y su único propósito es ayudar a Cooper a escapar de ese universo antes de que su «madre» (el monstruo que le da golpes a la puerta) llegue. Cooper se inclina cerca de la corriente de electricidad (tengamos presente que a través de la «electricidad» las cosas circulan por el Black Lodge). La corriente eléctrica lo succiona para luego depositarlo en Nevada, en un barrio conocido como Rancho Rosa, donde toma el lugar de otro doppelganger suyo conocido como Dougie.

Ah, Dougie. Como si MacLachlan no estuviera ya en un tour de force interpretando a Cooper y a su doble malo, Mr. C. (que mientras todo esto ocurre se encuentra en un accidente automovilístico mientras vomita la sustancia vital de los habitantes del Black Lodge conocido como «garmonbozia»). Ahora puede actuar como un completo idiota de varias formas interpretando a Dougie. Hay un momento de humor en el Red Room, donde al Dougie original se le achican los brazos y su cabeza se convierte en cenizas antes de convertirse en una pequeña pelota dorada. No hay que obviar que Dougie está usando el anillo que evidencia a las víctimas del Black Lodge. También el saco que está usando es una copia exacta a la de The Yellow Man (Fred Pickler) en Blue Velvet.

Eso nos deja con el Cooper bueno/Dougie, que actúa como un recién nacido, y ocupa casi todo su tiempo en el tercer capítulo jugando en máquinas tragamonedas en el Silver Mustang Casino en Las Vegas. Esta secuencia se siente como un chiste berreta, pero está dilatado hasta cierto punto que se vuelve hilarante. Ayuda que una de las primeras personas con las que Cooper/Dougie se encuentra es la cajera del casino interpretada por Meg Foster (ver They Live de John Carpenter) que logra, con sus fantasmagóricos ojos celestes y voz ronca, sugerir que hay un ser celestial escondiéndose entre los humanos.

Cooper/Dougie se dirige hacia las máquinas, donde Lynch parece encontrar un placer en la repetición de sonidos y coloressonidos de palancas, campanas electrónicas, los colores de las máquinas crean pasillos interminables de tragamonedas. Un ridículo efecto digital (una llama caricaturizada) aparece arriba de todas las máquinas de las cuales va a terminar con un gran premio. Luego de tirar la palanca, hace un grito triunfal: «Hell-o-o-o-o-o-o-o-o!», gesto que imitó de otro jugador. Se convierte asi en un santo para un personaje especialmente Lyncheanouna indigente (Linda Porter) que le da el sobrenombre de «Mr Jackpots» a Cooper/Dougie, luego de ayudarla a ganar un par de veces (sin estar al tanto de esto).

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MÁS PORCIONES DE TORTA

-Bastantes «porciones» para mencionar del recorrido pre y post casino de Cooper/Dougie. Al Casino lo lleva una prostituta afroamericana llamada Jade (Nafessa Williams), que le ha costado a Lynch críticas en internet por su manejo de asuntos de género y etnia. ¿Por qué hay tan pocos actores negros en sus películas? ¿Por qué las mujeres en sus películas suelen terminar golpeadas, desnudas y/o en profesiones poco respetables? Estas son preguntas que vale la pena hacerse. En mi opinión, Lynch trata a sus personajes con un gran cariño, que me recuerda al trato que tenía Vincente Minnelli con sus personajes, quien tendía a ponerlos como objetos en una vidriera. Hay una diferencia, claro, con el manejo destructor que tiene Lynch del cuerpo humano, algo que Minnelli rara vez hizo (salvo en aspectos psicológicos). En el recap anterior mencioné como el trato de la muerte de Darya (Nicole LaLiberte) era «escultural». En el caso de Jade es llamativo cómo pasa de ser un objeto de deseo a una figura erudita para Cooper/Dougie. Estoy seguro que Lynch encuentra mucho humor y humanidad en su secuencia camino al casino, ningún personaje por encima del otro.

-Luego del Casino, Cooper/Dougie va a casa donde es recibido por su mujer, Janey-E Jones, interpretada por Naomi Watts. Primero está preocupada por saber dónde estaba su marido, pero cambia el tono rápidamente cuando ve que tiene una bolsa llena de plata ganada en el casino. Se refieren a una pasada deuda que ellos tienen, pero todo esto es secundario ya que la escena a mencionar es la del desayuno del día siguientemusicalizada por «Take Five» de Dave Brubeck- donde Cooper/Dougie reaprende cómo comer. El hijo de la pareja, Sonny Jim Jones (Pierce Gagnon), ayuda a Cooper/Dougie a recuperar su gesto característico de pulgares hacia arriba. También parece recuperar alguna de sus facultades luego de tomar un poco de café.

-Hay un momento después de que Cooper/Doguie vuelve a «casa» con su mujer e hijo, donde un buho vuela cerca suyo. Como en la serie original, es mejor asumir que estas criaturas nocturnas no son lo que parecen.

-Hay un par de detalles que adoro como, por ejemplo, el momento en el que Cooper viaja por la corriente de electricidad, la manera en la que su cabeza se distorsiona y le sale humo, es como un pedazo de carne arrojado a la plancha. Sus zapatos no viajan con él, dejándolos en el suelo. Luego cuando sale en el mundo real se puede ver que una de las medias de Cooper tiene un agujero.

-En el bolsillo de Cooper/Dougie está la llave de la habitación 315 del Great Northern Hotel, donde él se quedó en la serie original. La llave va a tener un rol importante más adelante, pero en estos capítulos le salva la vida, ya que al agacharse en un momento dentro del auto de Jade camino al casino, distrae a un francotirador contratado para matarlo.

-Uno de los asesinos a sueldo que persigue al Dougie original planta una especie de dispositivo rastreador en su auto, que se queda en la casa de Rancho Rosa. Va a ser interesante si esto de alguna manera tiene un fin narrativo. Por el momento sirve para introducir a un vecino de ese barrio (Saqyer Shipman) que come galletitas de agua mientras que su madre adicta a las pastillas toma whisky y repite «119!» (¿911 al revés? Más sentidos invertidos y reflejados) como un mantra.

-¡Finalmente vamos a Twin Peaks! Donde nos encontramos con el oficial Andy (Harry Goaz), a la secretaria Lucy (Kimmy Robertson), y al oficial Hawk (Michael Horse) revisando el archivo del caso Laura Palmer/Dale Cooper para encontrar qué es lo extraviado. Hay un momento en el que Lucy de manera aterrorizada admite haber comido un conejo de chocolate de la evidencia. Hawk le aclara que no es el conejo lo que falta, para minutos después dudar si tal vez se trate del chocolate extraviado.

-La trama del Dr. Jacoby y sus palas avanza lentamente. Hay una secuencia extendida donde se lo puede ver pintando con aerosol dorado las palas. Es una secuencia que causa gracia porque parece hacer un chiste interno de la lógica de esperar a que algo ocurra que tiene la serie. También hace referencia al hobby que tiene el director por la carpintería, que puede verse en detalle en el documental David Lynch: The Art Life (2016).

-Hay varias escenas de Cole (David Lynch) en el FBI, donde aparece el personaje de Richard Chamberlain, Bill Kennedy. Este habla de manera hermética sobre un conocido que fue enviado al polo norte. También hay una reintroducción al personaje transexual interpretado por David Duchovny, la agente Dennis/Denise Bryson, ahora como supervisora. La escena que comparten es una maravilla, Duchovny le da muchos matices al personaje, como logró hacerlo en la serie original. Lynch hace referencia al pasado complicado de Denise con colegas transfobicos, «¡Les dije a tus colegas, esos payasos, que arreglaran sus corazones o que murieran!». Aquí la humana excentricidad del director queda demostrada.

-Una breve escena en la estación de policía de Buckhorn que involucra a Constance Talbot (Jane Adams) y al detective Dave Mackley (Brent Briscoe) revela que la identidad del cadáver del capítulo anterior pertenece a alguien del ejército. La información es clasificada, pero parece probable que el cuerpo pertenezca a Garland Briggs, o a alguno de sus colegas.

-Alguien que reaparece en este capítulo es Bobby (Dana Ashbrook). ¡Como un oficial de policía de Twin Peaks! Ashbrook siempre fue uno de los talentos menospreciados de la serie original, y no decepciona con su aparición en la nueva temporada. Cuando Bobby ve la foto de Laura Palmer en la jefatura cuando se está revisando el caso Dale Cooper/Laura Palmer, rompe en llanto. Esta es la única parte donde la música original de Angelo Badalamenti (El «Laura’s Theme») toma control de una escena.

-El capítulo cuatro termina con Gordon Cole, Albert y Tammy yendo a Dakota del Sur a una cárcel donde el Cooper malo está encerrado. Su conversación es terrorífica, ya que el Cooper malo tiene una voz de ultratumba y su intento por imitar el gesto de pulgar hacia arriba del Cooper bueno es muy forzado.  Luego Cole y Albert tienen una conversación donde hacen referencia al personaje de David Bowie, Phillip Jeffries, y se menciona a «Blue Rose» nuevamente. También mencionan que precisan a alguien para vigilar a Cooper, confirmando que sospechan que el Cooper malo no es efectivamente Dale Cooper.

-Los créditos finales de ambos episodios terminan en el Roadhouse, con recitales de The Cactus Blossoms y Au Revoir Simone. Sin contar el primer episodio que se dio en conjunto con el segundo, todos parecen terminar así. ¿Será así con todos los que faltan? Conociendo a Lynch, no tomaría nada como una constante.

Traducción por Agustín Rayneli.

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Twin Peaks Recap – Episodios 1 y 2: No soltar hacia arriba https://lavidautil.net/twin-peaks-recap-episodios-1-y-2-no-soltar-hacia-arriba/ https://lavidautil.net/twin-peaks-recap-episodios-1-y-2-no-soltar-hacia-arriba/#respond Mon, 17 Jul 2017 22:50:18 +0000 http://las-pistas.com/?p=8200 Twin Peaks Recap es una columna semanal de Keith Uhlich para  The Notebook  que cubre la nueva temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost, Twin Peaks. Agradecemos a Keith Uhlich, Daniel Kasman and Kurt Walker de Mubi por permitirnos traducir este material para seguir esta tradición semanal en castellano desde Las Pistas. […]

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Twin Peaks Recap es una columna semanal de Keith Uhlich para  The Notebook  que cubre la nueva temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost, Twin Peaks. Agradecemos a Keith Uhlich, Daniel Kasman and Kurt Walker de Mubi por permitirnos traducir este material para seguir esta tradición semanal en castellano desde Las Pistas. Aquí el link original del artículo en inglés.

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Por Keith Uhlich

El mundo ha enloquecido. Afortunadamente para el agente especial del FBI Dale Cooper (Kyle MacLachlan), él ha podido obviar en gran parte las locuras que han ocurrido en los últimos 25 años. Desafortunadamentecomo seguro saben los seguidores de la serie de Mark Frost y David Lynch eso es porque se encuentra atrapado en un purgatorio conocido como el Black Lodge, todo esto mientras su endemoniado doppelganger, una manifestación del espíritu asesino conocido como Killer Bob, anda desatado en el mundo real.

Ya parece que estamos hablando en distintas lenguas a la vez. Pero si Twin Peaks y Lynch (quien dirigió, co escribió, co-editó, y diseñó el sonido para todos los nuevos capítulos) nos han enseñado algo, es que no es malo perder el hilo. Está bien tomarse las cosas con calma. Está bien quedarse quieto esperandomuchas veces de manera impacienteen cualquiera sea el entorno en el que nos encontremos. “The world spins” (el mundo gira) como dice la letra co escrita por Lynch de la balada de Julee Cruise, pero es la versión instrumental Angelo Badalamenti la que nos tira nuevamente, en una nueva secuencia de títulos, al espacio patas para arriba creado por Frost y Lynch.  

Lo inmediatamente obvio: ¿Dónde es arriba? La manera en la que Lynch y el director de fotografía Peter Deming filman la cascada del pueblo y las oscilantes cortinas del Black Lodge sugieren que la gravedad no existe en este lugar. En una secuencia de los primeros dos capítulos, que tuvieron su premier como un solo episodio de dos horas, Lynch se asegura que podamos notar una caja que tiene estampado “Do Not Drop Up” (No Soltar Hacia Arriba). Con esto el director afecta nuestra percepción de una sintaxis común. El sentido se convierte en sin sentido y en sentido nuevamente. Es por eso que las cajas pueden caer hacia arriba.

Hablando de cajas, hay una extraordinaria en el el primer capítulo. Se encuentra en un último piso de un decrépito edificio de Manhattan, una de esas estructuras deslúcidas donde cualquier sonido (lejano o cercano) hacen eco de manera inquietante. Esta es vigilada por un guardia de seguridad (Michael Bisping) con ojos de distinto color, junto con un estudiante universitario, Sam (Benjamin Rosenfield), cuyo trabajo principal, además de tener cámaras de seguridad listas para grabar cualquier cosa que ocurra en esa caja de plexiglás, es mirar sentado esperando a que algo ocurra.  

Si las primeras secuencias de una película o serie de televisión nos dan algún tipo de guía de cómo verla como un todo, este es el momento clave de Twin Peaks. Mira. Espera. Algo puede ocurrir. O podría no ocurrir. Aprende a vivir con la duración, con la bella monotonía. Impaciencia, aburrimiento, irritación, agitación  (emociones humanas muy comunes) conducen a un estado mental trascendental. Es llamativo que solo después de que Sam y su atractiva pretendiente, Tracey (Madeline Zima)que de manera poco ingeniosa se escabulle a la bóveda donde está la cajasucumben a distracciones del cuerpo se conviertan en carnada, ambos devorados por un demonio sin cara, que con su irregular y desdibujada forma se convierte en fuente inagotable de pesadillas.

Siempre ha habido un rastro lascivo en el trabajo de Lynch, especialmente cuando se trata de sexo que encierra potencial para destruir. Pero también hay algo erótico acerca de cómo trata la carne humana, como si las innumerables maneras en la cuales el cuerpo puede desmembrarse son de alguna manera su forma de hacer escultura. Se sienten los dedos del artista en cada herida. Esto está presente en varias de las escenas con el doppelganger macho de Cooper, al que se nos introduce manejando un Mercedes Benz en una carretera de noche, donde atropella dos veces seguidas al mismo campesino. Las intenciones de este alter ego de Dale C. son poco claras, excepto su deseo de estar lo más lejos posible del Black Lodge. Por ahora existe más que nada para posar y amenazar, mientras que nos recuerda a muchos de los antihéroes de trabajos anteriores de Lynch. Su descarada misoginia es puro Frank Booth (Blue Velvet) y su atuendo referencia a la campera de piel de serpiente de Nicholas Cage en Wild at Heart. (Se puede llegar a sospechar que Lynch está encarando la nueva Twin Peaks como una manera de ser autorreferencial, o de hacer un trabajo en englobe toda su carrera, pero seguro él no estaría de acuerdo con esta idea).

En una de las escenas más largas de la premier, el Cooper malo interroga a una secuaz desleal llamada Darya (Nicole LaLiberte) en una sórdida habitación de motel.  La mantiene agarrada muy de cerca, reafirmando su lado más psicótico cuando le da varios golpes en la cara. Un momento desagradable, que culmina cuando Darya es ahogada con una almohada y luego asesinada con un tiro a quemarropa.  Luego de que esto ocurre, Lynch corta a un plano del cuerpo de Darya, con la almohada actuando como una suerte de sustituto de su cabeza. La aniquilación engendra más arte, Lynch aumenta el nivel de perversión cuando luego de esta secuencia el Cooper malo va al cuarto de al lado donde lo espera.. ¡Jennifer Jason Leigh!.. ¡Como una excitada secuaz llamada Chantal! “Ah…estás toda mojada”, él le dice a ella,  antes de que la escena vaya a un fundido a negro, como si se esperaran las risas enlatadas luego de un gag.

Hay varios cambios de tono durante los nuevos capítulos, especialmente cuando aparecen personajes de la serie anterior. Entre nuestros viejos amigos aparecen: Russ Tamblyn como el Dr. Lawrence Jacoby (aparece recibiendo unas palas); Margaret “The Log Lady” Lanterman (la ahora difunta Catherine Coulson, cuya participación cercana a la muerte llena a sus escenas de un pathos casi insoportable); y los hermanos Ben y Jerry Horne (Richard Beymer y David Patrick Kelley) que básicamente aparecen para hacer una rutina de Abbott y Costello en torno a unos comestibles de marihuana.

Y, por supuesto, el cadáver animado que está al centro de todo Twin PeaksLa reina del baile, Laura Palmer, interpretada por Sheryl Lee, que se materializa una vez más (envejecida, pero igual de encantadora) para hablar con el buen Cooper en el Black Lodge. “Estoy muerta…pero viva”, entona (esto justo antes de quitarse la cara como una máscara, dejando ver una luz enceguecedora). Su discurso fragmentado está directamente vinculado a las contradicciones de su personaje (un cuerpo sin vida que de alguna manera oficia de motor que revela secretos),  y de la obra de arte que estamos viendo (cajas dentro de cajas, muchas de ellas no contienen nada, pero que el espectador debe llenar de vida). No existe otro inframundo de inexistencia en el que preferiría pasar esta temporada.

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MÁS PORCIONES DE TORTA

-Es un honor hacer un resúmen del nuevo Twin Peaks, pero estaría mintiendo si no dijera que es un gran desafío. El arte de Lynch no se presta para un análisis fácil, punto por punto de la narración, ni a ninguna sinopsis como esos de los resúmenes convencionales. El problema no es que decir, sino cómo decirlo. Es por eso que muchas secuencias o tramas no quedaran dentro del artículo principal para poder centrarme en un tema o línea argumentativa que me interese. Personalmente, disfruto que sea una obra que no pueda ser abordada desde todos los ángulos convencionales.

-He estado teorizando  acerca del primer personaje que aparece en la pantalla, y resulta que es un gigante que reside en el Black Lodge interpretado por Carel Struycken (Aunque aparece en los créditos como “????????”). Le da a Cooper algunos indicios de lo que vendrá (“430”, “Richard y Linda”). Luego el gigante dice con tristeza, “Estas muy lejos” antes que el agente especial desaparezca en un glitch bizarro.

-La escena con Ben y Jerry Horne nos introduce a varios personajes nuevosBeverly, una secretaria interpretada por Ashley Judd. Jerry lo molesta a Ben para saber si se ha acostado con ella o no. Es agradable ver un poco de hermandad infantil.

– Hay una escena con el Cooper malo donde visita a un grupo de campesinos, una de ellas es la muy Lyncheana Buella (Kathleen Deming), que responde de manera negativa a un comentario del visitante diciendo “Es un mundo de camioneros” otra línea de diálogo muy pulida, de las que abundan en la premier.

-Hay una sección entera dedicada a una trama que se lleva a cabo de Buckhorn, South Dakota, en la que Jane Adams y Brent Briscoe son detectives investigando el asesinato de una tal Ruth Davenport (Mary Stofle), cuya cabeza cercenada aparece en el cuerpo de un desconocido. Su principal sospechoso es un director de secundario llamado Bill Hastings, interpretado por un genial (y aterrorizado) Matthew Lillard (“Por favor díganme que está pasando”, él dice en un momento  de meta-autoconsciencia). Su esposa Phyllis (Cornelia Guest) parece estar incriminándolo por este crimen. La trama termina cuando aparece el Cooper malo, que antes de dispararle a Phyllis dice; “Seguís la naturaleza humana a la perfección”, una línea de un cinismo espectacular.

-Los otros personajes que vuelven son: Tommy ‘Hawk’ Hill (Michael Horse), Andy Brennan (Harry Goaz) y la recepcionista Lucy Moran Brennan (Kimmy Robertson). The Log Lady le pide a Hawk (por teléfono) que revise el caso de Cooper, donde Andy y Lucy dan un poco de comic relief. “Algo falta y vos tenes que encontrarlo”, the Log Lady le pide a Hawk. Su tierno saludo a ella, “Buenas noches, Margaret”, es para que se te piante un lagrimón.

-Un pequeño momento en Las Vegas (esta temporada de Twin Peaks parece ocurrir en varios lugares) nos introduce a Mr. Todd interpretado por Patrick Fischler (Actor que trabaja en Mulholland Drive). Aquí aparece para hacer referencia a un alguien que parece estar moviendo los hilos detrás de escena-probablemente el Cooper malo, parece costarle mantener la compostura al hablar de su compañero de negocios.  

-Además de Laura Palmer, las secuencias en el Back Lodge/Red Room cuentan con Al Strobel haciendo nuevamente de Philip Michael Gerard, mejor conocido como el One-Armed Man. También hay que hablar de The Arm, mejor conocido como The Man From Another Place, el enano bailarín que habla al revés interpretado por Michael J. Anderson en la serie original. Anderson y Lynch están distanciados, así que está siendo reemplazado por una de las creaciones más raras del director, un árbol que escupe electricidad y que tiene la cabeza de un fósforo quemado en su parte superior. Una manera muy única de hacer un recast.

-Aplaudamos todos a Grace Zabriskie, que vuelve como Sara Palmer al final de la premier de dos horas, tomando mientras que mira un documental donde se ven a unos leones destrozando a su presa. Se la ve cautivada pero aterrorizada al mismo tiempo cuando mira a uno de los leones descuartizando a otro animal.

-La premier termina con un concierto en un bar de una autopista, donde la banda Chromatics cantan “Shadow” mientras que varios personajes nuevos y viejos aparecen. Esta Shelly Johnson (Madchen Amick), hablándole a un grupo de amigas sobre la vida amorosa de su hija. Esta Balthazar Getty, como un nuevo personaje llamado Red, guiñándole a Shelly de lejos. Detrás está Walter Olkewicz, atendiendo el bar, que parece ser un familiar de Jacques Renault, un personaje de la primera temporada y de Fire Walk With Mw (Aparece en los créditos como Jean-Michel Renault). Finalmente está James Hurley (James Marshall), un poco desmejorado luego de un accidente de moto, pero Shelly se asegura de decir con mucha ternura “James sigue siendo cool. Siempre ha sido cool”.

Traducción: Agustín Rayneli.

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