Cinéfilo archivos | La vida útil https://lavidautil.net/tag/cinefilo/ Revista de cine Tue, 03 Sep 2019 17:45:14 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.6 https://lavidautil.net/wp-content/uploads/2017/11/Icono-web-150x150.jpg Cinéfilo archivos | La vida útil https://lavidautil.net/tag/cinefilo/ 32 32 La vida útil Nº1 – Editorial https://lavidautil.net/la-vida-util-no1-editorial/ https://lavidautil.net/la-vida-util-no1-editorial/#comments Tue, 16 Apr 2019 23:35:24 +0000 http://lavidautil.net/?p=1361 Como si no nos hubieran preguntado una y mil veces ¿por qué una revista en papel? A nosotros mismos nos sorprende que se haya materializado al fin esto que jamás decidimos, porque era para nosotros un paso natural asediado por obstáculos. Económicos la mayoría: dinero y tiempo, que es dinero. Pero la parte cordobesa de […]

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Como si no nos hubieran preguntado una y mil veces ¿por qué una revista en papel? A nosotros mismos nos sorprende que se haya materializado al fin esto que jamás decidimos, porque era para nosotros un paso natural asediado por obstáculos. Económicos la mayoría: dinero y tiempo, que es dinero. Pero la parte cordobesa de la revista no se terminaba de acostumbrar a los ritmos de la web y el sector porteño no quería más que escaparle a ese ritmo. La toma final de la decisión vino quizás con la llegada de un dato: según las estadísticas de nuestra web, el promedio de tiempo de lectura por nota era de unos dos o tres minutos, que no alcanzan para leer ningún texto publicado ahí. Quizás los textos no encajaban en la lógica de internet, de asimilación muy rápida, de párrafos cortos y frases sentenciosas.

Quizás somos anacrónicos. Pero no consideramos que la revista sea extemporánea o alejada del presente. Sí es cierto que entre lo urgente y lo importante siempre optamos por lo segundo. La lógica mercantil de acumular actualidades y hacerlas caducar hasta la próxima novedad nunca nos encontró inspirados. Ya hay gente que trabaja de eso. De todas formas lo presente y lo disponible nos articula en forma de procesos que tratamos de rastrear. Si creemos en el presente, creemos sobre todo en una de sus cualidades: que no es autosuficiente y por lo tanto siempre hay una historia que perseguir.

Así como Diagonale (la productora a la cual le dedicamos el primer dossier de la revista) surge de la necesidad de recuperar una parte del cine que se consideraba perdida, que tenía que ver con la potencia de las emociones y las dificultades de vivir en un ambiente siempre hostil, nosotros también creemos en la necesidad de volver, de recuperar, de mirar lo que hay pero también lo que falta. Pensar siempre falta, nunca se piensa demasiado. Así que intentamos pensar hasta desarmarlo todo. Pensar como si no existieran sentidos comunes al respecto. Ésa es nuestra responsabilidad, que coincide con nuestras convicciones. Ambas mueven el papel de la revista.

Si bien tenemos una convicción común, somos un grupo de gente bastante heterogéneo. Nuestro origen es la unión de dos revistas, Cinéfilo y Las pistas, pero el objetivo siempre estuvo en apuntar hacia afuera, hacia quienes no éramos un grupo ya formado. Esta vez lo logramos gracias a nuestros nuevos integrantes. No los llamamos invitados porque queremos que se queden. Más allá de las convicciones colectivas, también necesitamos convicciones individuales que hagan un poco de ruido, generen choques, pongan a prueba todas las creencias. Cada una de las firmas nuevas de la revista es una serie de valores que ahora nos definen. Estamos muy contentos.

Así como la teoría del autor logró que se impongan los cineastas por sobre las películas, con la llegada de internet los críticos se impusieron a las revistas. En la actualidad seguimos a determinados críticos porque nos interesan sus textos (es decir, su obra) casi independientemente de los temas que éstos toquen. El foco pasó de las películas a la manera de pensar del crítico, que ahora es el autor. La crítica se volvió una institución autosuficiente. Una manera de salvar esa distancia, de volver a enfocarse en las películas, es recuperando la comunidad. Pensar de a varios implica discutir las ideas propias y mantener el foco en algo externo a cada uno. Así la conversación se da en cada texto y en la revista como un todo.

A esa comunidad se suman las personas que hacen las películas sobre las que escribimos. En la tapa pueden ver un fotograma de Classical Period de Ted Fendt, un proyectorista y cineasta americano experto en Huillet-Straub, preocupado por la resistencia del intercambio de conocimiento colectivo a través de la conversación y por la persistencia de la película analógica. Persistencia y resistencia también forman parte de nuestros valores y ahí los tienen, en la tapa y de ahí hasta la contratapa en la que está Jonas Mekas.

En fin, ¿por qué una revista en papel? Hay algo inevitablemente cursi en todo el asunto. Persistir, resistir, escribir, acercarse a las películas como si fueran nuestros amigos tiene algo de cursi. Hacemos una revista en papel porque existimos, porque nos tenemos. También porque cada vez tenemos menos, muchísimo menos. Un director de Diagonale dijo sobre otro: su cine tiene origen bien lejos de los altares de la veneración. Éste es su único lujo. También es su nobleza.

Buena lectura.

SUMARIO – LA VIDA ÚTIL Nº1

01 – NOTA DE LOS EDITORES

ESTRENOS
02 – THE MULE – Ramiro Sonzini
03 – EL LIBRO IMAGEN – Florencia Romano
04 – EL ÁRBOL NEGRO – Iván Zgaib
05 – LAZZARO FELICE – Lautaro García Candela

COLUMNA: EL DERECHO A LA PEREZA
06 – UNDER THE SILVER LAKE – José Miccio


MAR DEL PLATA 2018
07 – CRÓNICA DE UN JURADO JOVEN – Ramiro Sonzini y Lucas Granero
08 – DIVINA COMEDIA: EL CINE DE TED FENDT – Malena Solarz
09 – ENTREVISTA A TED FENDT – Lucas Granero, Malena Solarz y Nicolás Zukerfeld


DOSSIER DIAGONALE
10 – INTRODUCCIÓN – Lucas Granero y Lucía Salas
11 – THE CINEMA IN EIGHTIES – Paul Vecchiali
LAS PELÍCULAS DE DIAGONALE
12 – Femmes Femmes – Lucas Granero
13 – Las bellas maneras – Santiago Gonzalez Cragnolino
14 – Change pas de main – Alejandro Cozza
15 – La machine – Lucia Salas
16 – El teatro de las materias – Lucas Granero
17 – Corps a Coeur – Ramiro Sonzini
18 – Simone Barbes – Lautaro Garcia Candela
19 – En haute des marches – José Fuentes Navarro   
20 – Encore – Dana Najlis
21 – DIAGONAL – Serge Bozon
22 – DE CÓMO DESCUBRÍ UNA CIUDAD EN DIAGONAL(E) – Fernando Ganzo
23 – LISTA DE PELÍCULAS MÁS ALLÁ DEL CANON – Paul Vecchiali

HOMENAJE A JONAS MEKAS
24 – POR QUÉ NO COMENZAMOS UNA REVISTA DE CINE – Hoberman, Sarris, Sitney, Mekas


COLUMNA: MEMORIA DEL SUBDESARROLLO
25 – EL MONTAJE DE LOS DIOSES – Pablo Martín Weber


CINE ARGENTINO
26 – 12 AÑOS DE CINE ARGENTINO – Lautaro García Candela

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Los sin nombre – Sobre Las Calles https://lavidautil.net/los-sin-nombre-sobre-las-calles/ https://lavidautil.net/los-sin-nombre-sobre-las-calles/#respond Thu, 01 Jun 2017 20:12:06 +0000 http://las-pistas.com/?p=8084 Por Alejandro Cozza Debajo del mar está el sustento de una comunidad, de un pueblo. Debajo del mar no hay calles, eso ocurre arriba donde un diseño urbano establece límites y hay que nombrar esos límites. Puerto Pirámides, el lugar en cuestión, es costero, pequeño, humilde. Que la película comience con tomas subacuáticas de trabajadores […]

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Por Alejandro Cozza

Debajo del mar está el sustento de una comunidad, de un pueblo. Debajo del mar no hay calles, eso ocurre arriba donde un diseño urbano establece límites y hay que nombrar esos límites. Puerto Pirámides, el lugar en cuestión, es costero, pequeño, humilde. Que la película comience con tomas subacuáticas de trabajadores marinos es una sabia decisión de María Aparicio, directora de solo 23 años. Luego arriba, en el barco, la selección de pescados y mariscos por parte de los trabajadores nos irá acercando a la costa y a la historia que se contará. Alguien siempre trabaja arduamente para que tengamos un plato de comida servido. La comunidad depende de esos trabajadores, y eso se explicita más de una vez en la película. Aunque el tema de Las calles sea otro y se haga evidente casi de inmediato, ese ida y vuelta con el mar y sus trabajadores será permanente, porque ese mar no es mero decorado de fondo de los turistas que van a sacarse fotos con las ballenas.

En la segunda mitad de la década pasada en el pueblo se decide hacer una investigación y consulta popular para nombrar a las calles que estaban sin nombre. Una profesora de historia y sus alumnos, acompañados por una locutora radial, toman la posta del trabajo e indagan en la comunidad para dar cuenta de quienes eran los moradores que merecen tener su nombre inscripto en una esquina. En el 2010, luego de una votación entre los habitantes del lugar, se ponen nombres a las calles, algunas de ellas llevarán el apellido de esos habitantes ilustres por tal o cual motivo. La película toma la historia real para construir una ficción a partir de ella, pero no es una de esas películas “basadas en hechos reales”. Una inscripción made in Hollywood siempre mentirosa, que suele engañar y revestir de seriedad y realismo a películas que no lo son para nada. El mecanismo que utiliza la directora es otro. Es el de indagar la realidad del lugar con sus actores como investigadores para que surja otra realidad, ¿idéntica, parecida o distinta a la ocurrida? Qué importa y qué más da. Lo real y verdadero es lo que ocurre en el plano, en la película y en las ideas que la sucesión de imágenes va transmitiendo. En su montaje, que siempre sereno y sutil hace avanzar de a poco el relato y nos lleva a formar parte de la vida del lugar, de sus historias y sus anécdotas, pero también de sus problemáticas intrínsecas. En la interrelación que los actores reconocidos, Eva Bianco y Mara Santucho haciendo de profesora y locutora respectivamente —a esta altura ya experimentados rostros en el cine de Córdoba—, y los amateurs van tejiendo entre sí se alcanza tal fluidez que deja de tener sentido preguntarse por los límites de la ficción y lo documental. Claro, esa fluidez está sostenida en gran parte por el talento extraordinario de Eva Bianco no sólo para construir su papel sino para hacer que las demás personas que la rodean lo hagan también. Es una actriz todo terreno en el sentido más amplio del cine, que trabaja lo documental y lo ficcional con igual soltura y prestancia, una actriz que arma una puesta en escena en sí misma, orbitando a su alrededor, con los elementos que la misma realidad le da, y contagia a los demás a que hagan lo mismo.

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Así, en la película se forma un caleidoscopio, con intentos de centros narrativos que adrede se descentran para que en esos devenires aparezcan rutas de sentido que dicen lo que no se dice, que nombran lo que se piensa. Entonces las mejores escenas de Las calles son aquellas laterales a su avenida narrativa principal. Una arteria urbana puede llamarse De Los Pueblos Originarios, pero lo importante son las calles laterales con nombres de tribus que le dan la razón de ser al nombre de la avenida. La idea narrativa de Las calles es una operación similar. La maestra y sus alumnos entrevistan a los moradores de mayor edad para que en sus palabras aparezcan las opciones de los nombres que ellos buscan, pero en realidad lo que importa son las otras cosas que dicen de sus vidas, de su pasado, de la comunidad, y del simple intercambio entre un mayor y un adolescente. Incluso llegan a cantar delante de cámara, tal es el grado de confianza logrado en la interacción de la entrevista. El peso ético y moral de la película está puesto así en las personas invisibles que no son nombradas, al menos no de manera nominal. Para ellos el homenaje no está en una placa en una esquina, a ellos se los nombra de otra forma y la dignidad les pertenecerá por siempre. Un ejemplo: en un bar, en una noche más de juegos, risas y borracheras, en una anécdota más contada por un viejo vizcacha, adquiere peso el verdadero centro político de la cuestión. Osvaldo Bayer, el real, incluso el único “famoso” con nombre en una calle de Puerto Pirámides, haciendo de ese viejo vizcacha sabiondo en la ficción, contando una historia presente ya en su libro La Patagonia Rebelde sobre un grupo de prostitutas, llamadas “las putas de San Julián”, que se negaba a prestarles sus servicios a los soldados que venían de masacrar a un grupo de trabajadores. Ellas son algunas de las heroínas sin nombre de Las calles. Los otros son los pescadores, los trabajadores del mar, que dedican su vida a la comunidad. Que la película le dé tanto y justo lugar habla mucho más que lo anecdótico del caso de las calles que inspiró la ficción. Nunca tendrán su bronce, pero al menos María Aparicio los filma en su película y nosotros espectadores los conocemos. Porque un primer plano, ubicar correctamente un rostro en cuadro y sostenerle la mirada, es tan importante como nombrar, como hacer ser. No importa si ese primer plano rompe la “cuarta pared”, la que nos protege a los espectadores de quedar contaminados en la ficción. Si esa ruptura narrativa, conceptual, formal, está cuidada, el lazo que se genera entre nosotros, los que vemos, con ellos que nos ven, es mucho más profundo y es político, porque comprendemos al otro. Y esto va mucho más allá de la práctica política en sí, que también será recreada y representada, y del voto como sistema democrático de elección. Las múltiples capas de lo político quedan dichas y enunciadas así, denunciadas, como en voz baja, pero con las palabras precisas. Como en otra importante escena en donde un alumno se atreve a cuestionar a la maestra el método que están usando en las entrevistas porque siente que se entrometen demasiado en la vida de la gente y que eso les puede molestar. No es un reproche, ni menos aún la falta de respeto de un alumno interpelando a un profesor, es una puesta en discusión entre dos sujetos de igual a igual. Es una cuestión de cómo está dicha y filmada la escena, Aparicio toma la distancia adecuada. Decir más sería enturbiar la comunicación. Levantar la voz en una opinión, una imposición. Características que no son precisamente fieles a la directora, ni por añadidura, a la película. La sensibilidad de María Aparicio es ostensible, ella tampoco parece querer molestar con su película, no tiene ego para eso, sólo filmar entendiendo eso como el acto de acercar personas. Su vínculo emocional con lo filmado es amoroso, el tiempo que se toma para que las imágenes por sí solas revelen una realidad, también. Decisiones inusitadas en una directora de tan joven edad.

Publicado originalmente en Cinéfilo #22, como parte de un dossier especial dedicado al cine cordobés.

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