Elogio del desencadenamiento

Elogio del desencadenamiento

Hasta cierto punto, la rutina es más o menos la misma: el auto estaciona enfrente de la sala y se baja con cuatro carretes de 35 mm —a veces pueden ser dos valijitas que resguardan rollos de 16 mm—, entra al espacio, acomoda las películas y se sienta en una mesa a...